El hidrógeno verde emerge como el gran protagonista de la transición energética, y su evolución en el mercado mundial ofrece una historia de innovación, compromiso y oportunidades. En este artículo exploraremos las cifras clave, los proyectos más inspiradores y las políticas que están dando forma a un nuevo paradigma en inversiones sostenibles.
Mercado Global del Hidrógeno Verde
El crecimiento del sector es asombroso. Según las proyecciones, el mercado global alcanzará USD 115.35 mil millones para 2033 tras partir de un valor de USD 11.86 mil millones en 2025. Estas cifras reflejan una tasa de crecimiento anual compuesto del 30.2% entre 2026 y 2033, impulsada por la urgencia climática y las innovaciones tecnológicas.
Las estimaciones más ambiciosas incluso elevan el mercado hasta los USD 231.32 mil millones para 2035, mientras otras calculan que superará los USD 45.6 mil millones en 2032
Además, el pipeline global de hidrógeno limpio supera 1,500 proyectos, equivalente a más de medio teravatio de electrolizadores planificados. Sin embargo, apenas un 5% ha alcanzado la etapa de decisión final de inversión, lo que revela tanto la magnitud de la oportunidad como los desafíos de maduración del mercado.
Contexto Regional
El liderazgo se distribuye de manera desigual según los recursos, políticas y capacidad industrial de cada zona. Asia-Pacífico, Europa y América Latina marcan tendencias distintas, mientras Oriente Medio y otros mercados emergentes exploran su potencial.
- Asia-Pacífico: Encabeza la producción con China generando 20 millones de toneladas, un tercio del total mundial, y países como Japón y Corea desarrollando ecosistemas de transporte e industria.
- Europa: Alemania, Francia y Reino Unido apuestan por la infraestructura y políticas públicas. El sector de refinerías ha tomado la delantera, con 860,000 toneladas anuales ya con decisiones de inversión confirmadas.
- América Latina: Uruguay lidera con el proyecto Kahirós, respaldado por un préstamo verde de USD 20 millones del IFC, que integrará energía solar, producción de hidrógeno y movilidad eléctrica.
- Oriente Medio y otros: Arabia Saudita y Chile aprovechan recursos renovables para exportación, aunque algunos proyectos en la región se han cancelado ante la incertidumbre en la demanda.
Proyectos Clave Recientes (2025–2026)
La fase de implementación avanza con instalaciones de gran escala en marcha o en construcción. Estos hitos muestran la capacidad de la industria para escalar y consolidar la tecnología.
- RWE inauguró en Lingen, Alemania, la planta de 100 MW más grande de Europa, sumando 490 MW operativos en el continente.
- Copenhagen Infrastructure Partners adquirió el 70% de la primera fase de 100 MW de H2Apex en Lubmin, con inversión de €15 millones en pre-DI y €167 millones de IPCEI.
- Four Zeros Energy y Vergia AS impulsan en Cornwall un proyecto de 20 MW para suministrar a la minería regional y reducir emisiones para 2028.
- En Uruguay, Kahirós iniciará operaciones en 2026, generando más de 30,000 empleos directos y evitando la emisión de 870 toneladas de CO₂ al año.
Impulsores Políticos y de Inversión
El respaldo gubernamental es fundamental. Estados Unidos ha movilizado USD 36 mil millones en inversiones gracias a la Ley de Reducción de Inflación, que incentiva la producción renovable y la adopción de tecnologías limpias.
En Europa, los esquemas IPCEI y los fondos de la UE han acelerado la construcción de electrolizadores y la modernización de refinerías. Además, startups deep-tech como Hydgen han recaudado USD 5 millones para llevar producción descentralizada a nuevos mercados.
Perspectivas Futuras y Retos
El potencial del hidrógeno verde es inmenso, pero el camino exige colaboración público-privada, avances en cadenas de suministro y estándares globales que garanticen certificación y trazabilidad.
Para los inversores, la clave está en diversificar carteras entre infraestructuras maduras y startups innovadoras. Las empresas deben focalizarse en cadenas de valor integradas, desde la generación renovable hasta el transporte y el almacenamiento.
Los gobiernos, por su parte, pueden fomentar la adopción a través de marcos regulatorios estables, préstamos verdes y programas de capacitación. La formación de talento especializado en operación y mantenimiento de electrolizadores será crítica en esta década.
Conclusión
La revolución del hidrógeno verde no es una promesa lejana, sino una ruta concreta hacia un futuro más limpio y próspero. Al alinear esfuerzos, recursos y visiones, podemos transformar una oportunidad económica en un motor de desarrollo sostenible para las próximas generaciones.
Invertir y participar en esta trayectoria global significa apostar por la innovación, la resiliencia y la salud del planeta. Hoy, más que nunca, el hidrógeno verde necesita de cada uno de nosotros para convertirse en la energía que impulse el mañana.