La revolución digital ha traído consigo una clara transformación en la forma en que las instituciones financieras operan y ofrecen servicios. Lo que antes requería amplios centros de datos y una elevada inversión en hardware, hoy se traduce en innovación continua mediante tecnologías emergentes hospedadas en la nube.
En 2025, el 98 % de las organizaciones de servicios financieros ya usan algún tipo de servicio en la nube. Este cambio masivo no solo responde a la búsqueda de mejora notable en seguridad y cumplimiento, sino también a la necesidad de mantenerse competitivas en un entorno de alta volatilidad.
La creciente complejidad normativa y la necesidad de resiliencia ante incidentes hacen que la nube sea un componente crítico en la estrategia de transformación digital. Las entidades que no incorporen estas soluciones corren el riesgo de quedarse rezagadas en eficiencia y capacidad de respuesta.
El mercado de la nube en cifras
La adopción de la nube en el sector financiero se ha consolidado de manera exponencial. Según Gartner, el gasto global en servicios de nube alcanzará los 723.4 mil millones de dólares en 2025. De ese total, los bancos, las aseguradoras y las empresas de servicios financieros representan el 26 % de los ingresos, evidenciando el peso de este sector en la economía digital.
El gasto en servicios financieros en la nube alcanzó los $93.2 mil millones en 2023 y se proyecta que supere los $205 mil millones en 2028. Estos números evidencian no solo la escala del fenómeno, sino también la confianza de directivos y accionistas en los beneficios de la nube.
Entre 2019 y 2022, el almacenamiento de datos financieros en la nube creció del 26 % al 35 %, un reflejo claro de cómo las entidades confían cada vez más en entornos remotos para la custodia y el procesamiento de información crítica.
La región de Norteamérica lidera con el 39 % de los ingresos globales, mientras que Asia-Pacífico es la zona de más rápido crecimiento, con China anticipando $121 mil millones en uso de la nube para 2027.
Beneficios de escalabilidad y eficiencia
Uno de los pilares que sustentan la adopción de la nube en finanzas es la capacidad de adaptar recursos de forma instantánea. En períodos de alta demanda, como cierres trimestrales o eventos de mercado, es fundamental responder con velocidad y precisión.
- soportar grandes volúmenes de datos sin necesidad de ampliar centros de datos propios.
- ahorro significativo en costos de capital proyectado en $21.14 millones anuales en dos años.
- reducción drástica del costo total de propiedad al migrar a infraestructuras públicas.
- Flexibilidad para escalar recursos automáticamente según picos de carga.
Además, el 65 % de los líderes del sector financiero reconoce que la nube les ha permitido acelerar la llegada al mercado de nuevos productos. Esto se traduce en una ventaja competitiva esencial, ya que innovar es sinónimo de supervivencia en un mercado tan exigente.
La capacidad de lanzar proyectos de análisis de datos en cuestión de horas, en lugar de semanas o meses, ha cambiado las reglas del juego. Esto permite a los equipos de finanzas explorar escenarios de riesgo y rendimiento casi en tiempo real, mejorando la toma de decisiones estratégicas.
La adopción de modelos híbridos, donde convergen infraestructuras on-premise y servicios públicos, se proyecta en torno al 90 % para 2027. Esta configuración ofrece lo mejor de ambos mundos: control y gobernanza interna junto a la escalabilidad y agilidad de la nube pública.
Retos de coste, seguridad y gestión
Sin embargo, el camino hacia la nube no está exento de desafíos. El control de costes emerge como una de las principales preocupaciones, pues el 20 % de las organizaciones admite no tener visibilidad completa sobre su gasto en la nube.
La seguridad, aunque mejorada tras la migración en el 94 % de los casos, sigue siendo un factor crítico. Los desafíos incluyen el cumplimiento normativo, la protección de datos sensibles y la gestión de accesos, puntos en los que las entidades financieras deben extremar precauciones.
- Control presupuestal: el 33 % gasta más de $12 millones anuales en servicios de nube.
- Seguridad y cumplimiento: adecuación a regulaciones globales y locales.
- Falta de experiencia interna: un 78 % de los líderes reporta carencia de talento especializado.
La gestión de múltiples proveedores (multicloud) añade capas de complejidad en la interoperabilidad y el control de datos. Sin una estrategia clara de integración, las organizaciones pueden enfrentar redundancias y cuellos de botella operativos.
Nuevas tendencias y el futuro de la nube financiera
La evolución de la nube continúa a un ritmo vertiginoso, impulsada por tecnologías emergentes que redefinen los límites de lo posible. En los próximos años, se espera que la nube híbrida crezca a una tasa anual compuesta del 11.04 %, consolidándose como la arquitectura preferida.
Por otro lado, el Edge Computing se proyecta en 15.7 mil millones de dólares para 2025, acercando el procesamiento de datos al punto de generación y reduciendo latencias críticas en transacciones financieras de alta frecuencia.
- Serverless: ejecución de funciones sin provisión de servidores dedicados.
- IA y ML: personalización masiva y detección proactiva de fraudes.
- Blockchain: registros distribuidos para mayor transparencia y trazabilidad.
- Automatización: despliegue continuo y prácticas de DevOps avanzadas.
El volumen global de datos en la nube superará los 200 zettabytes en 2025, un crecimiento exponencial que plantea nuevos desafíos en términos de almacenamiento escalable y eficiencia en la recuperación de información.
Aquellas entidades que adopten un enfoque proactivo, estableciendo grupos de innovación internos y colaborando con proveedores estratégicos, estarán mejor posicionadas para liderar el mercado y ofrecer servicios financieros personalizados a gran escala.
Conclusión y recomendaciones
La nube se ha convertido en un aliado estratégico de transformación digital para el sector financiero, ofreciendo capacidades únicas de adaptación y crecimiento. No obstante, su adopción exige un enfoque integral que considere tanto la eficiencia como la gobernanza y la seguridad.
Para maximizar el valor en la nube, es esencial establecer un marco de gestión de costes con métricas claras, invertir en formación y retención de talento especializado, adoptar arquitecturas híbridas que equilibren control y flexibilidad, y monitorear continuamente las innovaciones en IA, Edge y serverless.
En definitiva, la escalabilidad y eficiencia que aporta la nube no solo optimiza procesos internos, sino que también impulsa la capacidad de innovar y ofrecer servicios financieros de nueva generación, listos para afrontar los retos del futuro.