En un mundo interconectado, la gestión responsable de emisiones resulta vital para la supervivencia de empresas y comunidades. Este artículo explora cómo reducir la huella de carbono en las cadenas de suministro en 2025, combinando datos, regulaciones y estrategias prácticas.
El desafío de la huella de carbono en 2025
Las cadenas de suministro modernas emiten hasta 75% del total de emisiones de una empresa, principalmente en Alcance 3, lo que supone un reto sin precedentes. Según estudios recientes, las emisiones de Alcance 3 pueden ser 26 veces mayores que las emisiones operacionales directas.
Por sector, estas emisiones representan en promedio más del 70% de la huella total. Empresas de manufactura, productos de consumo y logística observan que su mayor contribución al cambio climático proviene de proveedores y transporte.
Presiones regulatorias y tendencias globales
A partir de 2025, el Mecanismo de Ajuste Fronterizo de Carbono (CBAM) de la UE impondrá aranceles a importaciones de acero, aluminio y materiales de construcción con alta intensidad de carbono. Este paso redirige el comercio hacia bienes de menor emisión y favorece a proveedores sostenibles.
Simultáneamente, aumentan los aranceles y restricciones a vehículos eléctricos chinos en EE. UU., Canadá y la UE, reflejando un auge del proteccionismo. Las rutas de carga marítima elevan sus tarifas ante eventuales impuestos ambientales y trabas comerciales.
Panorama de emisiones y riesgos de interrupción
Para 2025, se proyecta que las emisiones de CO₂ por combustibles fósiles alcancen 38.1 mil millones de toneladas, un incremento anual de 1.1%. A su vez, el transporte marítimo registró 199.7 millones de toneladas de CO₂ en los primeros diez meses de 2024, un alza del 13.8%.
El 76% de los navieros europeos sufrieron interrupciones el año pasado, y el 56% de los economistas prevé un entorno económico más débil en 2025. La intensificación de eventos climáticos extremos (incendios, sequías, inundaciones) agrava la vulnerabilidad de rutas y puertos.
Retos de medición y transparencia
Solo una de cada cuatro compañías integra emisiones de Alcance 3 en su gestión de riesgos. Menos del 50% de las que miden Alcances 1 y 2 rastrean también Alcance 3, y apenas el 15% abordan sus cadenas de valor completas.
Estas brechas se agravan en proveedores de segunda y tercera capa, donde los datos son limitados o inconsistentes. La falta de estándares unificados y la opacidad en los informes obligan a las empresas a confiar en estimaciones aproximadas.
Estrategias de sostenibilidad para cadenas de suministro
Frente a estos retos, las organizaciones adoptan diversas prácticas para impulsar la descarbonización colaborativa con proveedores y clientes:
- Programas de compromiso de compradores: más de 340 empresas en CDP lograron reducir 43 MtCO₂.
- Selección de transportistas según índices de baja emisión, como el CEI de Xeneta en 48 rutas clave.
- Inversiones en inteligencia artificial y ciberseguridad para anticipar riesgos y optimizar rutas.
- Principios de economía circular: auditorías de proveedores, reutilización de materiales y reciclaje.
Estas iniciativas generan ahorros significativos: un fabricante textil reportó $100 M en eficiencias operativas, y el retorno sobre la inversión en mitigación de riesgos puede ser hasta tres veces mayor que el costo de la inacción.
Casos de éxito y estudios ejemplares
Diversas empresas marcan la pauta en implementaciones innovadoras:
El ejemplo de OCP Group destaca un compromiso a largo plazo: neutralidad de carbono para 2040 apoyada en combustibles verdes, hidrógeno y amoníaco.
Mirando hacia el futuro: resiliencia y oportunidades
La economía global se enfrenta a un presupuesto de carbono que podría agotarse para 2030 si no se aceleran las acciones. Sin embargo, el escenario también abre posibilidades:
- Nearshoring y diversificación de proveedores para reducir riesgos geopolíticos.
- Adopción de tecnologías limpias que abaratan costos en el mediano plazo.
- Transparencia y divulgación de datos climáticos como ventaja competitiva.
Invertir en cadenas anti-frágiles no solo reduce interrupciones, sino que potencia la reputación corporativa y la lealtad de clientes conscientes del impacto medioambiental.
Conclusión: un llamado a la acción conjunta
Las empresas que aborden la huella de carbono en cada eslabón estarán mejor posicionadas para enfrentar regulaciones más estrictas y las expectativas de los grupos de interés.
Con un entorno donde los riesgos climáticos y comerciales convergen, la sostenibilidad ya no es opcional: es un imperativo estratégico. Al alinear objetivos económicos y medioambientales, las organizaciones pueden transformar la crisis climática en una oportunidad de innovación y resiliencia global.