En 2025, el sector financiero se ha convertido en el principal objetivo de los ciberatacantes a nivel global. Las cifras son alarmantes: hasta 300 veces más ciberataques que otros sectores, un aumento interanual del 25% en intrusiones y un crecimiento del 30% en ataques generalizados. Frente a este escenario, es indispensable conocer las amenazas y adoptar medidas robustas y coordinadas.
Panorama General de 2025
El último informe de Check Point revela que las instituciones financieras registraron un incremento significativo en incidentes de seguridad. En Europa, el 35,3% de las entidades bancarias sufrieron ataques en los últimos seis meses, mientras que en España se superaron los 45.000 ciberataques diarios, un alza del 35% respecto a 2024.
Además, el 45% de los empleados de grandes bancos son vulnerables a phishing, lo que facilita la penetración inicial de actores maliciosos. A su vez, el robo de credenciales y la exfiltración de datos han escalado un 58%.
Principales Amenazas en el Sector
El abanico de ataques es amplio y sofisticado. A continuación, se describen las técnicas más relevantes en 2025:
- Ransomware de triple extorsión: bloquea datos, amenaza con su publicación y alía ataques a terceros.
- Malware bancario en dispositivos móviles, con un aumento del 102% de usuarios afectados.
- Phishing impulsado por IA, que automatiza y personaliza correos electrónicos maliciosos.
- Deepfakes y vishing, suplantando voces y rostros de directivos para engañar a empleados.
- Brechas de datos masivas, como el robo de 12 TB de información en el Banco Sepah.
Ejemplos Relevantes de 2025
Varias organizaciones de renombre han sufrido ataques contundentes este año, poniendo en evidencia las vulnerabilidades de grandes infraestructuras financieras.
- Banco Sepah (Irán): robo de 42 millones de registros y extorsión en bitcoins.
- Varias entidades del Ibex35 (Santander, Telefónica, Iberdrola): interrupciones y pérdidas millonarias.
- UNFI (EE.UU.): paralización de la cadena de suministro alimentario por un ataque ransomware.
Impacto Económico y Social
El coste global de los ciberataques en el sector financiero podría sobrepasar los 20.000 millones de euros anuales. Para una pyme, los daños pueden oscilar entre 2.500 y 60.000 euros, mientras que las grandes corporaciones enfrentan pérdidas promedio superiores a 5,5 millones de euros.
En el plano social, la confianza de los clientes se debilita al conocerse episodios de robo masivo de datos y fraudes en redes sociales. El 22% de los incidentes corresponde a esquemas de fraude financiero digital, que aprovechan perfiles falsos y bots para engañar a usuarios desprevenidos.
Tabla de Datos Clave
Soluciones Efectivas y Recomendaciones
Para fortalecer la ciberseguridad financiera, es imprescindible implementar estrategias multilayer. Entre las más recomendadas destacan:
- Implementación de un SOC con supervisión continua y ciberinteligencia avanzada.
- Segmentación de red para aislar áreas críticas y detectar movimientos laterales.
- Cifrado y tokenización de datos sensibles en reposo y en tránsito.
- Formación integral para empleados, reduciendo la susceptibilidad al phishing al 5%.
- Colaboración público-privada para compartir inteligencia y estandarizar protocolos.
Adicionalmente, es crucial auditar de forma rigurosa a proveedores y servicios en la nube, ya que el 100% de las empresas financieras europeas reportaron brechas a través de terceros en 2024.
Perspectivas Futuras
La integración de la inteligencia artificial en la defensa crece, pero solo el 20% de las empresas que la adoptan confían plenamente en su eficacia. Mientras tanto, los atacantes mejoran sus herramientas IA para generar deepfakes más convincentes y ataques cero-click.
En los próximos años, veremos un aumento de las soluciones de ciberautenticación basadas en biometría avanzada y blockchain para asegurar transacciones. A su vez, las regulaciones globales tenderán a exigir transparencia en incidentes y protocolos de respuesta coordinada.
La resiliencia del sistema financiero dependerá de la capacidad de adaptación y de la colaboración entre gobiernos, bancos y tecnólogos. Solo así será posible anticiparse a las amenazas y proteger los activos y datos de millones de usuarios en todo el mundo.